Cuantificar el impacto ambiental de un producto no es cuestión de opinión: es metodología, datos y rigor. El ACV te da eso en un informe verificable que puedes usar ante clientes, licitaciones o reguladores.
El Análisis de Ciclo de Vida estudia todos los impactos ambientales de un producto desde que se extraen las materias primas hasta que se elimina o recicla al final de su vida útil. Incluye fabricación, transporte, uso y gestión de residuos.
No es un certificado verde ni un sello de sostenibilidad. Es un estudio técnico que dice, con datos reales y metodología ISO 14040/14044, cuánto contamina tu producto, dónde y en qué proporción. A partir de ahí se pueden tomar decisiones, comunicar con evidencia o cumplir requisitos regulatorios.
Para una pyme, el ACV permite entender dónde están los puntos calientes ambientales de su producto antes de que la regulación o un cliente grande se lo exija.
Un ACV es un trabajo conjunto. Nosotros ponemos la metodología y el análisis; tú, el conocimiento de tu producto.
Definimos juntos el alcance: qué producto, qué fases incluir, qué unidad funcional usar y el cronograma.
Solicitamos los datos de actividad de tu proceso: materias primas, energía, transporte, residuos. Tú los recopilas con nuestra guía.
Construimos el modelo en SimaPro u OpenLCA con bases verificadas (ecoinvent). Aplicamos la norma ISO y las restricciones acordadas.
Calculamos los impactos en todas las categorías, identificamos los puntos calientes y extraemos conclusiones accionables.
Entregamos el informe conforme a ISO. Lo revisamos juntos para que entiendas cada dato y puedas comunicarlo con seguridad.
Objetivo y alcance: unidad funcional, límites del sistema y restricciones aplicadas.
Inventario de ciclo de vida (ICV): todos los flujos de entrada y salida cuantificados.
Evaluación de impacto: cambio climático, consumo de agua, agotamiento de recursos y demás categorías.
Análisis de sensibilidad y puntos calientes: dónde se concentra el impacto y por qué.
Interpretación y recomendaciones de mejora aplicables a tu proceso o diseño.
Declaración de conformidad con ISO 14040/14044 y documentación del modelo.
No hace falta tenerlo todo desde el principio: te guiamos para recopilarlo. Lo imprescindible para arrancar:
Cómo se fabrica, qué materiales usa, de dónde vienen, cómo se transporta y qué pasa al final de su vida.
Cantidades por unidad de producto, consumo de energía, residuos, distancias. Facturas, fichas técnicas o registros internos sirven.
Para qué lo necesitas: comunicación, licitación, requisito regulatorio, comparación o mejora interna. Esto define el alcance.
Si hay fases que quieres excluir y por qué. Se justifican técnicamente y las acordamos en el kick-off.
La CPR exige declaraciones ambientales (DAP/EPD) para proyectos públicos europeos. El ACV es el paso previo obligatorio.
ESPR y la Green Claims Directive obligan a acreditar afirmaciones ambientales. Las grandes marcas ya exigen ACV a proveedores.
Distribuidores y retailers exigen datos de impacto como criterio de selección. El ACV permite comparar y comunicar con datos.
Generación y almacenamiento están sujetos a criterios de sostenibilidad en compras públicas y financiación europea.
La directiva de envases exige diseñar el packaging teniendo en cuenta el ciclo de vida. El ACV da base técnica a la decisión.
Quien vende a otras empresas recibe cuestionarios de sostenibilidad. El ACV permite responder con datos propios.
Un ACV completo parte de 4 meses y se presupuesta a medida según producto, alcance y sector. El primer paso es una conversación honesta sin compromiso.