Cogí el mismo refresco carbonatado en sus tres envases reales de mercado, botella de PET, botella de vidrio y lata de aluminio, y calculé con un ACV qué cuesta fabricar cada uno. El resultado va en contra de la intuición. Y el hallazgo grande no es el ranking: es que la huella de un envase depende menos del material y más de tres decisiones de diseño que un fabricante sí controla.
g CO₂ eq por fabricar el envase para 330 ml. Solo la fabricación del envase vacío.
El envase que asociamos a "lo natural", el vidrio, es el peor en fabricación, y de largo. Pero lo interesante empieza después del ranking.
167 g frente a 57 g por envase. El vidrio pesa 10 veces más y su horno de fusión quema una barbaridad de energía.
En las 8 categorías de impacto, el PET gana en 6 y el vidrio pierde en 6. No hay cherry-picking: el orden aguanta.
El mismo vidrio, reutilizado, pasa de ser el peor a ser el mejor de todos. La diferencia está en el modelo de negocio.
El mismo refresco, en plástico, en vidrio o en lata. ¿Cuál pesa menos en la huella de fabricación? Y sobre todo: ¿coincide con lo que la gente cree?
Porque la intuición dice "vidrio = natural = ecológico". Los números dicen otra cosa. Cualquier marca de bebida que elija su envase, o que quiera comunicar su sostenibilidad, se juega esta decisión. Y a partir de agosto de 2026, la regulación europea empieza a pedirle datos para sostenerla.
Este caso no responde con un "depende". Responde con un número, una metodología a la vista y los matices que un buen análisis no esconde.
Cómo se ha hechoUn ACV de cuna a puerta de fábrica: lo que cuesta producir el envase vacío, material y conformado, sin contar el llenado ni el transporte de distribución. La unidad de comparación no es "una botella", sino envasar 1 litro de bebida: así se comparan peras con peras, porque hacen falta ~3 botellas de 330 ml para un litro.
Se modeló en OpenLCA con el método EF 3.1 (Environmental Footprint de la Comisión Europea) sobre bases públicas: BAFU-2026 para los materiales y los perfiles de recicladores europeos (EcoProfiles) para reconstruir el PET reciclado. Tres materiales, mismo formato, la misma regla para todos.

Primer hallazgo, y el más útil para un fabricante: en los tres envases, el impacto casi no está en la fábrica. Está en el material. Soplar, laminar o embutir el envase pesa poco; producir el material se lleva casi todo. El caso extremo es la lata: el aluminio primario es el 80% de la huella… siendo solo el 50% del metal.

Subir el contenido reciclado baja la huella de forma casi proporcional. El PET pasa de 67 g (virgen) a 27 g (100% reciclado). El aluminio se mueve todavía más, de 145 g a 21 g. Con ~71% de reciclado, la lata iguala al PET, y las latas reales en la UE andan por 50-70%. En la práctica, PET y lata están genuinamente empatados; quién gana depende del reciclado real de cada uno.

La objeción típica es "ya, pero solo miras el CO₂". La respondo con datos: mirando las ocho categorías del método EF, el PET gana en 6 de 8 y el vidrio es el peor en 6 de 8. Al juntarlo todo en un único índice normalizado, el orden es tajante: PET 143 · Aluminio 184 · Vidrio 445. El vidrio triplica al PET también aquí.

Aquí está lo bueno. El vidrio de un solo uso es el peor envase (167 g). Pero un vidrio reutilizable, recogido, lavado y rellenado, se convierte en el mejor de todos. Bate al vidrio de un solo uso a los ~2 usos, a la lata a los ~5 y al PET a los ~9. A 30 viajes (lo normal en sistemas retornables reales), emite ~36 g por 330 ml, menos que ningún envase de un solo uso.

| Envase (330 ml) | Fabricación (gate) | Índice multicriterio | Con reciclaje fin de vida * |
|---|---|---|---|
| Botella PET · 25% rPET | 57 g | 143 | ~45 g |
| Lata aluminio · 50% rec. | 83 g | 184 | ~58 g |
| Botella vidrio · 1 solo uso | 167 g | 445 | ~148 g |
| Vidrio reutilizable · 30 usos | ~36 g | — | — |
* El reciclaje de fin de vida se muestra como sensibilidad (enfoque avoided-burden), no como resultado titular. El ranking vidrio ≫ PET no se voltea en ningún escenario.
Si la mayoría del impacto se decide en la mesa de diseño, ¿en qué orden conviene actuar? De mayor a menor efecto:
La palanca dominante (vidrio retornable). Requiere sistema de recogida y lavado.
El material decide casi todo; subir el reciclado baja hasta −60% en PET y es decisivo en aluminio.
Pasar de 330 ml a 1 L ahorra huella gratis, solo por geometría.
Bajar gramaje. Real pero acotado: el vidrio tiene margen, PET y lata ya están al límite.
Donde la intuición manda invertir primero… y casi no cuenta (10-15% de conversión).
El envase que "suena eco" puede ser el peor. Antes de comunicar, mide. Si tu volumen lo permite, el sistema retornable es la palanca nuclear.
Tu palanca real es el % de reciclado y el gramaje, no la eficiencia de planta. El PPWR ya te va a exigir ambos.
Pide la huella por litro entregado, no por envase, y favorece formatos grandes.
"Vidrio = sostenible" no lo sostienen los números. Cuidado al afirmarlo: la Directiva de Green Claims corta.
Estudio orientativo con bases públicas (BAFU, EcoProfiles) y algunos proxies declarados. No equivale a un ACV certificado ISO 14040/44 con datos primarios de un fabricante: ese es el siguiente paso, y se hace con un cliente real. Comparativa genérica, sin marca: no colgamos cifras a ningún envase con nombre.
Botellas de PET con 25% de contenido reciclado desde 2025, y 30% desde 2030.
En aplicación. Exige reciclabilidad, contenido reciclado mínimo (desde 2030) y, más adelante, el Pasaporte Digital de Producto.
Este caso usa datos públicos. Tu producto merece los tuyos: primarios, verificables, listos para tu cliente o tu licitación.