Una Declaración Ambiental de Producto (DAP) —o EPD, por sus siglas en inglés— es un documento estandarizado que recoge los impactos ambientales de un producto a lo largo de su ciclo de vida. No es una opinión ni un certificado de "producto verde": son datos cuantificados, verificados por un tercero acreditado y publicados en un registro oficial.
Se elabora siguiendo la norma ISO 14025 (que define el marco general de las declaraciones de Tipo III) y, para productos de construcción, la norma europea EN 15804. Para otros sectores existen reglas específicas llamadas PCR (Reglas de Categoría de Producto), que definen exactamente qué medir y cómo.
El resultado es un documento con un número de registro, firma de un verificador acreditado y validez de 5 años. El mismo estándar, reconocido en toda Europa y en muchos mercados internacionales.